
- Yo no debería emocionarme por sandeces, pero parece que mis nervios, gestos y corazón se activan con el mismo botón.
- Se supone que debería estudiar 48 horas antes de un examen, pero lo hago una hora antes y a regañadientes.
- Debería pensar bien antes de hablar, pero hago lo contrario, ya sea por impulso, estupidez o necesidad de rellenar un espacio silente.
- Yo debería confesarme con un padre, quien seguramente preferiría consumar una de sus tantas erecciones antes que escucharme, pero las iglesias me dan repelús.
- Debería darle el puesto a los ancianos en el metro con una sonrisa de comercial, sin embargo lo hago con un gesto de “ok, ya siéntese rápido”.
- No debería darle tanta importancia a lo que piensan los demás, pero sus opiniones hacen eco en mí.
- Yo debería saber un poquito de pintura, béisbol e historia de Colombia, pero fíjate que no.
- Debería ser y pensar verde, pero ayer me urgía escribir un número telefónico y lo hice en una servilleta, de manera vil e inconciente. Se me cae la cara de vergüenza con el pocotón de árboles que maté.
- Debería ser tan minimalista y organizada como el apartamento de mis sueños, sin embargo, en mi escritorio no cabe un perol más.
- No debería rumiar tanto las palabras, pero termino hablando en momentos inoportunos, cuando ya han perdido valor.
- Debería tomar mis decisiones con entereza, en cambio, me tiembla la mano como a los cobardes.
- Deberíamos proponernos las cosas sin necesidad de esperar por un nuevo año, por su puesto, representa un nuevo inicio, pero…cualquier momento es oportuno para encender los motores y emprender nuevos retos, en vez de obstaculizamos con miles de excusas (caramba, qué buena soy en la teoría).
-Cough-Como digas, ahora pásame la salsa.
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[O.o]
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