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miércoles, 24 de marzo de 2010

Entre paréntesis

Vamos con mis "quieros", porque cuando deje de querer, ya no me querré.
Creo que dí con la solución: un reencuentro, sí señor. Quiero reírme conmigo y de mí, aunque en el ínterin me provoque llorar, pero descuida que serían sólo lágrimas de estrógeno, nada como para dejar de hacerse la raya del ojo. Quiero obsequiarme algunos días con mi voz interna y todos los gastos pagos, terminar de leer ese libro pequeño, que de tanto descuido ya comienza a pesar. Hacer lo que me aconseja el techo: “préstame atención, mírame atónita y niégame al amanecer”. Ya aprendí que el tiempo no acepta sobornos, por eso me pongo de su lado, es más, en sus zapatos, para recorrer su mismo camino, sin prisa, sin reniegos. Hacer del silencio una carta bajo la manga, como antes. Quiero arrancar las noticas del monitor y borrar otras de la pizarra, del celular, ya que notar que lo anoto todo hace que se me note lo loca.
Quiero hacerme la sorda, la muda, la bruta. Definitivamente, necesito reunirme con ese montón de detalles que solían arquearme los labios en sonrisas simples, sin condiciones. Tenía de mejor amigo al sofá y me dormitaba en él, contemplando como algunas mariposas cocainómanas chocaban contra la luz, haciéndola espabilar. Eran temporadas de escuchar las confesiones de la almohada y dejarla hablando sola. Necesito que mis ideas se forjen como piezas de tetris, que encajen y encuentren forma en su propia abstracción. Quiero volver a minúsculas. Dejarme de ansiedades. Dejarme de terrores. Comulgar un poquito con mi vieja amiga…

Acompañarme no lo es todo, pero sí bastante, por eso opto por quedarme en mí.
Abre paréntesis guión piso guión cierra paréntesis zeta zeta zeta






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martes, 23 de marzo de 2010

Tenemos que hablar


Hay personas que cuentan con el exquisito don de las palabras fotográficas. Así es, no cualquiera puede describir con meticuloso detalle lo incierto de una emoción, por ejemplo…la somnolencia de los domingos, el escándalo del mar cuando se agita en olas o el optimismo en la sonrisa contagiosa de un bebé. Hay personas que con sólo abrir la boca hacen imágenes, te las obsequian, pero no por el mero interés de que las veas, sino que te las hacen vivir, y te las quedas. Palabras que se mueven como parpadeos de un cortometraje y alborotan todos los sentidos más el sexto, ese que las madres inventaron. Me gustan las bocas así, que destilan retratos, colores, siluetas…que son capaces de intervenir tu psiquis casi como por hipnosis. Bocas que, aunque no estén convencidas de lo que dicen, siempre guardan la esperanza de que se les ocurra algo valioso entre el pensamiento y la lengua.


Si eres de esos, hablemos.


domingo, 7 de marzo de 2010

Ni la R



Si no eres, ni con mucho, de los que preguntan, yo sí…



¿Cómo tiene que ser quien quiera estar contigo? ¿Cómo debe lucir? ¿Qué requisitos básicos debe cumplir? ¿Cómo debe actuar para no ser parte de tu “cajón del desastre?”, veamos, ¿que crea en el romanticismo, o que crea que en el romanticismo no se debe creer? ¿Que juegue al moderno que no involucra el corazón con los genitales o por el contrario, que sea chapado(a) a la antigua y te invite a tomar café en su sofá? ¿Qué errores debe cometer para que lo descartes, para que lo destierres por completo de tu mapa, para que le prohíbas la entrada al reino de TUS cielos? ¿Cómo debe ser la persona que te haga zafarte de tu fortísima tendencia a la soltería? ¿Cómo serían sus manos y cuán fuertes como para llevarte con ellas? ¿Cómo es quien te haga filosofar? ¿Quién te choca en la memoria cuando escuchas “esa” canción, cuando ves “esa” imagen, o percibes "ese" aroma? ¿Cuál es el perfil de quien te hace sentir como si tuvieses una pelota de golf obstruyéndote una arteria del alma? ¿Cómo es quien te haría un ser bienpensante y al mismo tiempo testarudo? ¿Quién, con su presencia, te haría hablar con ese sentido poético que en otros tiempos te hubiese aburrido? ¿Qué características deberían conjugarse para hacer ruido en tu atención? ¿En qué dirección tendrían que ir esos pies para que los siguieses? ¿Qué se tiene que tener para arrebatarte de la ausencia, traerte a la presencia y desvanecer de una vez ese porte fingido de maniquí? ¿Quién pudiese hacerte olvidar tu curiosidad por el futuro y volverte la cara contra este presente que, risueño, te convida de su tiempo? ¿Quién te haría sentir un vacío de fuerza orbital en el ombligo y…por qué no, más abajo? ¿Qué deben dictarte los labios de quien pretenda conquistarte? ¿Qué deberían susurrarte para que tus pómulos se delaten colorados? ¿Quién quieres que logre dejar a tus espaldas recuerdos sensoriales, sonidos, sabores, trasnochos, pudores desechos y sudores secos?, ¿Quién tiene el poder de compararse con lo que te gusta, y hace estallar en ti toda la expresión verbal de la palabra “gustar”? ¿Cómo quisieras que fuese quien ahora debería estar respirándote en el cuello? ¿En quién piensas cuando te propones no pensar en nada? ¿Quién se te dibuja entre las chispas de cuando cierras los ojos?¿Quién te hace decir frases rebuscadas y con sentido casi cero, haciéndote sentir elevado en intelecto?, ¿Quién merodea tus vicios, convirtiéndose en otro? ¿Con quién no quieres que se te note la emoción? ¿A quién le otorgas el permiso de deletrear “placer”, para que sólo con eso te lo haga sentir? ¿A quién se lo permites?


¡No lo se! por eso de Romántica, ni la R.


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martes, 2 de marzo de 2010

Me toca a mí


Hoy cumplo la edad que cumplen las niñas cuando quieren volver a tener ocho.
Cumplo la edad que las niñas de ocho quieren tener.
Cumplo la edad que nos colocábamos en la sala de chat, ¿recuerdas?
La edad con la que las desean los de cuarenta.
La edad que las de cuarenta desean.
La edad que indico usando todos los dedos de mis manos y pies.
Hoy soy un año más humana, y un año más acostumbrada a habitar las fauces de este mundo.
20 pisos se me hacen altos, pero perfectos para no subestimar lo que he vivido y alegrarme por lo mucho que me falta por vivir.
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